Te conocí
advirtiendo la vida
frente a mis ojos,
No juzgué
la significancia
que tendrías,
Solo sentía
un remolino de emociones en mi interior,
Daba igual el paisaje…
porque siempre fuimos uno.
Estás aquí, confundido por la magia
Que tu corazón no se atrevía.
Y ahora,
Descubro tus contornos y tormentos,
Preciso tu silueta en mi revés,
Evoco tu respiración en mi delirio.
Hay tanto por descifrar,
Cambiaste mis colores confinados, por matices abstractos,
Revelo sensaciones infinitas, pasiones entrañables,
Me estremezco en ti, mientras una luz cálida, llena de suspiros mi paladar…
Eres como la magia de lo incontrolable,
Fusión de astros que orbitan,
Me siento inmóvil en el abismo de tus negros ojos.
Te regalo cada uno de mis versos…
